Historia del proyecto
De una libreta de campo a un laboratorio de datos
AgroMente Bioanalytics no nació de un plan de negocio, sino de una pregunta incómoda que arrastrábamos desde hacía años: por qué tantas recomendaciones agronómicas se apoyaban en medias de comarca cuando cada parcela tiene su propia historia microbiana. Lo que empezó como lecturas sueltas de 16S en un piso de Barcelona fue tomando forma hasta convertirse en un equipo que trabaja con metagenomas de suelo todos los días.
2019 · Primeras muestras fuera de laboratorio
Empezamos secuenciando suelos de viñedo en el Penedès para un proyecto pequeño con dos bodegas. La idea era modesta: comprobar si los perfiles taxonómicos cambiaban de forma reconocible entre parcelas con manejo distinto. Cambiaban, pero no como esperábamos. Aprendimos que la estacionalidad pesa más que el tipo de cubierta vegetal en muchos casos, y esa lección marcó cómo diseñamos los muestreos desde entonces.
2021 · El salto a la anotación funcional
La taxonomía sola no respondía a las preguntas que nos hacían los técnicos. Incorporamos pipelines propios para anotar genes de ciclos biogeoquímicos (nifH, amoA, nosZ) y empezamos a hablar de potencial funcional en lugar de listas de géneros. Fue un cambio de lenguaje interno que también cambió cómo redactábamos los informes: menos nombres, más contexto sobre qué se puede y qué no se puede concluir.
2022 · Bioinformática propia y control de calidad
Montamos el flujo de análisis completo en casa para no depender de plataformas cerradas. Eso nos permitió fijar criterios de calidad exigentes: profundidad mínima de lecturas, controles negativos en cada tanda, y revisión manual de las anotaciones dudosas. No es un detalle menor. Un perfil funcional mal filtrado puede llevar a recomendar una intervención que la parcela no necesita.
2023 · Colaboración con equipos agronómicos
Dejamos de trabajar solo con datos y empezamos a acompañar decisiones en campo junto a ingenieros agrónomos y cooperativas. Ahí aprendimos a traducir un perfil metagenómico a un orden de preguntas útiles: qué falta, qué está inactivo, qué no se detecta con la resolución actual. La biofertilización dejó de ser una receta y pasó a ser un criterio de decisión.
2024 · Consolidación del equipo y del método
Hoy somos un grupo pequeño y deliberadamente pequeño: bioinformáticos, microbiólogos y agrónomos que se sientan en la misma mesa. Mantenemos la costumbre de no prometer rendimientos que los datos no sostienen, y de explicar los límites de cada análisis por escrito. Es menos vistoso que un titular, pero es lo que nos permite seguir trabajando con los mismos clientes temporada tras temporada.